Jeff Buckley: Cuando la melancolía se hace canción

Jeff Buckley es el nombre del probable último poeta maldito del rock, y también de uno de los injustamente menos conocidos. Con una carrera efímera de solo un disco antes de su prematura muerte, a este cantautor, con su increíblemente expresiva voz, le bastaría para dejar su modesta marca en los corazones de varios futuros músicos a quienes serviría de inspiración.
Nacido un 17 de noviembre de 1966 en Anaheim, California e hijo del también cantautor Tim Buckley (a quién no vería mucho durante su vida) Jeff comenzó su carrera a los 18 años en Los Ángeles, formando parte de varias bandas en las que solo se limitaba a tocar la guitarra. Sin embargo, en 1990, al participar de un tributo a su padre, dejó en silencio al auditorio con su interpretación de «Once I Was«, descubriendo de esa manera el casi sobrenatural potencial del que gozaban sus cuerdas vocales.
Al conseguir un contrato discográfico con Columbia, luego de haber sido descubierto como solista en los cafés de Greenwich Village, Buckley publicó el que, lamentablemente, sería su primer y último álbum: Grace.
Compuesto por 10 canciones, el disco nos lleva a un desgarrador viaje a través de la soledad, el abandono, la nostalgia y el lado oscuro del amor, conducido por la sangrienta sinceridad de la voz del joven Jeff. Aunque el disco comenzó vendiendo lento recibió críticas muy positivas de algunos de los más grandes ídolos del cantautor tales como: Bob Dylan, Robert Plant, Neil Young, Jimmy Page y Paul McCartney.
La canción más recordada del álbum, y definitivamente la más conocida de Buckley, fue la versión de «Hallelujah» de Leonard Cohen, que hasta hoy sigue siendo incluso más conocida que la original.
Todo indicaba que esta joven promesa del rock podría llegar a niveles insospechados de grandeza, pero el destino no quiso que fuera así.La noche del 29 de mayo de 1997, Jeff Buckley y su amigo roadie Keith Foti fueron hasta la ribera del Río Wolf en Memphis con una guitarra y una grabadora para escuchar música. Sin explicación alguna, Jeff se lanzó a las aguas con la ropa puesta y mientras cantaba Whole Lotta Love de Led Zeppelin desapareció. Su cuerpo fue encontrado 5 días después.
La historia de Buckley es una de las últimas grandes tragedias del rock and roll. Un talento único, con mucho para dar y ofrecer a varias generaciones que se apagó prematuramente y de un modo ilógico. Lo único que nos queda a los que no pudimos oírlo en vida, es agradecer por su obra cantando: «Aleluya».