2Cellos, una batería y una excéntrica amalgama musical

Desde el instante en el que Luka y Stjepan pisaron las tablas del José Asunción Flores, los croatas demostraron ser lo que ya todos sospechábamos: un par de caballeros. El reloj marcó las 21:30 y, ni un segundo más ni un segundo menos, los 2Cellos subían a escena ante las más de 1000 almas que los aguardaban con ansiedad.

Sus antecesores – Miguel y Mercedes – sin duda habían dejado la vara de la interpretación instrumental ya bastante alta. El ambiente contagiaba una suerte de angustiosa agitación, mientras las palmas y gritos iban tratando de acelerar el inicio de la inminente presentación. Pero, cual reloj suizo, la puntualidad parecía estar definiéndose de nuevo con la sencilla aparición de los croatas – violoncello en mano – ante el estallido del BCP.
Niños – literalmente, infantes de no más de 5 años – jóvenes, adultos y personas de la tercera edad conformaban la heterogénea audiencia que no escatimó en vibrar cada versión de sus temas favoritos con el mismo fervor con el que lo haría si fuese la banda original la que estuviera presentándose en el país.
Al son de Oblivion, el conocido tango de Piazzolla, las 8 cuerdas sonaban por primera vez en nuestro país, sumiendo a la audiencia en una atmósfera de complicidad que no se rompería hasta el final del evento.
LOS INTEGRANTES.

Personajes bastante definidos fueron los que llegaron a escena junto a los miembros de 2Cellos. El Sr Luka, el primero en dirigir palabra a la gente, era el diplomático del grupo. Correcto, educado, saludó a la audiencia, agradeció la presencia y hasta elogió a nuestro país. Aclaró al público: «Sepan que este no es un concierto clásico. Pueden bailar, cantar, saltar, venir al frente, subir al escenario. ¡Lo que quieran!» Esta última acotación, tomada muy en serio por una fan que se escabulló desde el VIP 2Cellos hasta el escenario, abrazando efusivamente a ambos cellistas y volviendo a bajar.

Stjepan era el seductor. Desde el momento en que dirigió su palabra al público, lo hizo para dedicar la siguiente canción a todas las chicas (se trataba de With or Without You, de U2). Además, el sentido del humor se notaba como su rasgo característico, pues no perdió la oportunidad para tirarse al piso mientras tocaba el cello, de animarse a cantar – bastante mal, por cierto – el coro de (I can’t get no) Satisfaction de los Stones con el micrófono solapero en la mano.
Y Dusan Kranjc, el baterista, era sinónimo de rock and roll. Su repentina aparición en escena se dió en pleno cover de Thunderstruck, con la adrenalina al límite que ayudó a su impercetible subida al escenario hasta el momento en que los redobles denotaron su presencia.
El repertorio.
El setlist fue – sin dudas – la gran estrella de la noche. El dúo – convertido en trío con la batería- se lució desparramando talento, virtuosismo, agilidad y energía en una pasarela musical que incluyó casi todos los hits más difundidos y conocidos de los croatas.
El infaltable tributo a Michael Jackson se dió con Human Nature, They Don’t Care About us y Smooth Criminal. A más de Thunderstruck, AC/DC se hizo presente con Highway to Hell, Back in Black y You shook me all night long. Rihanna, Avici y Coldplay fueron el tono moderno de la noche con las interpretaciones de We found love, Wake me up y Viva la vida, respectivamente.
Smells like teen spirit de Nirvana fue de los más aclamados. La dosis noventosa se incrementó con Fields of Gold de Sting. Los Muse también fueron homenajeados con una increíble versión de Resistance. Where the Streets Have No Name y With or Without You fueron los 2 éxitos de U2 interpretados en la noche.
Luego de «despedirse» y tras un breve encore de aproximadamente 5 min, la algarabía de la audiencia hace volver a los cellistas a escena -ya sin Dusan – para cerrar la noche con la misma calma, virtuosidad y delicia con la que arrancaba. Esta vez, de la mano de una sublime interpretación de Air on the G String del barroco Johann Sebastian Bach.
Al notar que la despedida – esta vez – era real, más de uno se detuvo a mirar que hora marcaba el reloj. Y cual si fuera un algoritmo pre-establecido, la salida de 2Cellos de las tablas del BCP se dió exactamente a las 22:45, ni un segundo más, ni un segundo menos.