«Así canta mi Asunción»: Fito Páez y su regreso a casa

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Sí, el Salón de Convenciones de la Conmebol está ubicado en Luque, no en Asunción. Y sí, el cantautor repitió la referencia a nuestra ciudad capital en diversas ocasiones. Pero es que para tamaña presentación como la vivida ayer, estas cuestiones pasan a ser meros detalles. Con esto, el artista demostró que en Paraguay se siente como en casa, y ese ambiente de confianza y picardía perduró hasta el final de la noche.

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PH: Fernando Espinoza para RockEnPy

Unos buenos minutos habían pasado desde que Anna Chase dio fin a su presentación. El Salón de Convenciones parecía no llegar ni a un tercio de su capacidad para ese entonces, sin embargo, la algarabía de los presentes no dejaba de hacerse sentir mientras buscaban acelerar el inicio del main event con palmas y silbidos.

De pronto, todos los faltantes llegaron cual si estuviesen coordinados y en el lugar parecía no caber un alfiler más. El clima estaba presto, la hora pautada ya había sido ampliamente superada y se empezaba a sentir la excitación del público, compuesto por personas de todas las edades, incluyendo niños y adultos mayores.

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PH: Fernando Espinoza para RockEnPy

El reloj marcó las 20:46, el escenario se tornó oscuro y un ténue cenital de colores fríos iluminó, de pronto, el centro del plató. En él, al mando del piano de cola, escuchábamos a Fito con su exitoso single Giros, comprándose gratuitamente los gritos de su afición con la frase: «¿Flaco, dónde estás? Aquí, en el corazón de América, Asunción del Paraguay»

Por si la adrenalina aún no fuese suficiente, el setlist de Páez continuó con Taquicardia  y Alguna vez voy a ser libre, como preludio a lo que sería la primera explosión de gargantas de la noche: 11 y 6.  Culminado el que fuera un himno para las generaciones noventeras, llama al escenario a su compañera de gira Fabiana Cantilo para, a dúo, deleitarnos con Yo vengo a ofrecer mi corazón.

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PH: Fernando Espinoza para RockEnPy

Un excelso solo instrumental fue esta vez la premonición de que se aproximaba una nueva dosis de emoción. La balada Cable a Tierra llegaba así para encender las linternas de todos los celulares mientras las manos ondeaban de lado a lado. Decisiones apresuradas, DLG; Yo te amo, Naturaleza sangre, Payaso (solitario de Cantilo), guiños al flaco Luis Alberto Spinetta, homenajes a su maestro e inspiración Charly García y una nueva locura colectiva desatada con El amor después del amor, Tumbas de la Gloria y La Rueda Mágica iban marcando el tramo final de un repertorio con el que su gente alcanzaba el delirio.

Fito recordaba sus pasadas anteriores por nuestro país. Mencionó al Rock Sanber (1988), hizo referencia al Lago Ypakarai y – en cada frase – denotaba cuanto cariño se llevó de nuestra gente en todas esas ocasiones. Con Lecho de Cristal, Lejos de Berlín, A las piedras de Belén; Circo Beat, Polaroid de Locura Ordinaria, Ciudad de pobres corazones y Brillante sobre el mic, el argentino se retiraba de escena, en una picardía que buscaba el grito de bis cuyo resultado fue inmediato. Tras un breve encore, regresa al plató para hacer explotar la Conmebol al grito de A rodar mi vida Mariposa Technicolor.

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PH: Fernando Espinoza para RockEnPy

Páez luego presentó a su banda, compuesta por Diego Olivero (guitarra), Juan Absatz (teclados), Gastón Baremberg (batería), Mariano Otero (bajo) y Carlos Banderas (voz y guitarra). Brindó emotivas palabras a su musa y compañera Fabiana Cantilo, a la que se refirió como la princesa de Giros. Enarboló una bandera paraguaya y se despidió, con las luces del escenario acompañando el apagón. Sin embargo, un sutil acordé nació desde las penumbras y el público volvió a vibrar al notar la emotiva versión de Dale alegría a mi corazón que se convertiría en el verdadero broche de oro de tal apoteósica noche que, exactamente 2 horas después, a las 22:46, concluiría para siempre.

«¿Qué te pensás? ¿Que esto es un jardín de rosas? ¡Se vienen tiempos jodidos y hay que estar preparados y darles pelea!»  sentenció durante el puente que iba cerrando el último tema, como queriendo despertar al gigante dormido que se esconde en las masas del pueblo paraguayo. Y es que Fito es así. Este era Rodolfo «Fito» Páez presentándose una vez más en nuestro país, siempre combativo, rebelde, despierto… y siempre desparramando talento.

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PH: Fernando Espinoza para RockEnPy

 

 

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