Suede en Argentina: El Clímax del Britpop en Buenos Aires

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suede en baires

Nota de Cynthia Schaerer, columnista invitada. Videos de Youtube.

En la lluviosa y fría velada bonaerense, la banda inglesa Suede se encargó de oscurecer por completo las estrellas de la ciudad, convirtió el lunes en una noche de sábado e hizo rejuvenecer aún más a su público congregado en el Teatro Vorterix quienes hasta vieron pantomima y volaron con diesel y gasolina para cantarle a los bellos durante una hora y media.

Ya cuando las ansias e impaciencia causaban estragos en muchos de los presentes, finalmente a las 21:00 en el escenario se formo un telón de humo y las luces del teatro quedaron en off. En un abrir y cerrar de ojos estaban los cinco allí, de pies a cabeza vestidos de negro y con las ilusiones del público en sus manos. Segundos después de ubicarse en su lugar, Brett Anderson entabló el primer contacto con su principal aliado el micrófono, como si fuera que era la novia que no veía hace varios meses de gira. En su pose de recio pero con mirada cómplice y un aire de curiosidad, permaneció quieto observando a su público por algunos segundos hasta que los hoyuelos se le formaron en el rostro y despertó de su pseudo letargo para empezar “La introducción a la banda” (Introducing de band, Dog Man Star, 1994).

Luego empezó a caminar como un asesino y a mover sus caderas de un lado para el otro, girando y aplaudiendo en los golpes más acentuados de la canción, como para advertir a todos que le tocaba el turno a “Ella”, la mala, aburrida y flaca como la describe en la canción (She. Coming Up, 1996). Desde ese momento no había dudas de que él seguía gozando de la sensualidad y elegancia británica que lo caracterizó desde sus inicios a comienzos de los 90.


Para darle el toque de sutil sencillez, dejar el hedonismo a un lado y mantener los pies sobre la tierra, uno de los sencillos del tercer álbum de Suede “Trash(Coming Up, 1996) generó una ola de vibraciones guturales al máximo volumen que se expandieron en todo el recinto tras el primer acorde del tema. La gente no paraba de saltar y cantar: “But we’re trash, you and me; we’re the litter on the breeze; we’re the lovers on the streets”. Para mí fue un momento de gloriosa reminiscencia, ya que con este tema empecé a beber las mieles de este grupo que desde su nacimiento fue mimado por la prensa y colocado como estandarte del movimiento PRO U.K. de la mano del Britpop en respuesta al desaforado éxito del grunge en Estados Unidos. Con el disco homónimo de Suede y otras bandas que también en el año 1993 lanzaron discos emblemáticos como: Pablo Honey (Radiohead), Definitely Maybe (Oasis) y His ‘n’ Hers (Pulp) el Reino Unido ganó la batalla y alcanzó de nuevo la supremacía musical que le habían arrebatado por algunos años.

A Filmstar (Coming Up, 1996) le siguió Animal Nitrate (Suede, 1993) con la que nuevamente Brett alabó diciendo “nice” por la forma en que todos en el Vorterix coreaban el tema de su exitoso álbum debut. El vocalista y líder de Suede junto a Richard Oakes (guitarra), Mat Osman (Bajo), Simon Gilbert (batería) y Neil Codling (teclado) ofrecieron un setlist con canciones de sus primeros cuatro discos de estudio y quien sabe por qué razón dejaron de lado a “A New Morning” (2002) y por ende: “Obsessions”, “Lost in TV” y “Positivity” fueron los ausentes. Lo que sí no faltó fue la interacción no verbal con el auditorio canción tras canción y las palabras del frontman proferidas suavemente pero con un acento difícil de entender.


El microclima de introspección y alto voltaje de entrega y sex appeal por parte del cantante y compositor de la banda volvió a reavivarse con las baladas de medio tiempo: “We are the Pigs (Dog Man Star, 1994), The Drowners (Suede, 1993), Everything Will Flow (Head Music, 1999), Heroine (Dog Man Star, 1994) y The Wild Ones (Dog Man Star, 1994) canción sublime con la que Anderson sentado en uno de los extremos del escenario mostrando su faceta de poeta enamorado invitó a todos a quedarnos para brillar como la aurora y el pecado en el sol. “We’ll shine like the morning and sin in the sun. Oh if you stay”. Quizás hasta el más insensible deseó que el concierto no termine.


La gran cortina blanca que solitariamente permanecía estática detrás de la banda cambio su tono rojo a uno verde azulado para traer de vuelta a la efervescencia y descontrol del público. So Young (Suede, 1993), New Generation (Dog Man Star, 1994) y Beautiful Ones (Coming Up, 1996) fueron los responsables de desatar la algarabía total de los fanáticos de la agrupación londinense, icono de una época divertida, liberadora y ya sin restricciones dictatoriales. Brett por su parte jugaba al rodeo con el cable de su micrófono para luego con destreza y galanura volverlo a sostener en su mano, mientras el público aprovechaba y cantaba los temas hasta más no poder.

Despues de unos minutos, Suede volvió en escena para el encore y aún retumbaba el “Oooohhh Oooohhh que todos coreaban con el famoso estilo argentino haciendo la melodía de “The Beutiful Ones”. Una grata pero previsible sorpresa se dio en el “Bis”, a diferencia de otros países como Chile y Brasil tocaron: My Dark Star (Stay Together EP) en la que menciona a la Argentina, los locales chochos de la vida. Todos sabían que el concierto llegaba a su fin y solo restaba aferrarse al último tema, canción con la que el lunes lluvioso y frío se convirtió en una noche de sábado con estrellas oscuras. Algunas parejas sellaron el momento de clímax de Britpop con un beso, los demás mortales solo se entregaban a Saturday Night (Coming Up, 1996).

Fue un concierto de esos irrepetibles, inolvidables, íntimos, intensos y cargados de mítica y energía. Un concierto en que tanto el grupo como el público hicieron simbiosis y sinapsis al mismo tiempo. Un concierto donde el pasado y el presente se encontraron para dar por hecho de que en el futuro, SUEDE tendrá todavía más historia que contar.

De generación en generación


Entre la gente que fue a ver a la banda reagrupada tras casi una década, se encontraban jóvenes y adultos de ambos sexos, pero las miradas se concentraron al termino del concierto en este niño de 7 años quien junto con su padre, debidamente vestido para la ocasión al tiempo de expresar “me encantó el concierto” posó para las cámaras con expresiones de satisfacción, ya que regresó a su casa con el preciado Setlist de la banda.

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